Datos interesantes
Diez cosas que no sabías sobre la Antártida
1. En invierno, cuando el mar se congela, el continente antártico adquiere un tamaño equivalente a la extensión de EE.UU. y México juntos.
2. Los primeros turistas en llegar a la Antártida lo hicieron en 1957, cuando un vuelo de Pan American procedente de Christchurch, Nueva Zelanda, aterrizó brevemente en McMurdo Sound.
3. Se estima que, en un momento dado, hay 300.000 icebergs navegando en el océano antártico y rodeando al continente como un cinturón de asteroides blancos.
4. ¿Por qué a los pingüinos no se les congelan las patas en el hielo? Porque de lo contrario hervirían de calor. Sus abrigos y su grasa son tan efectivos que las patas literalmente les sirven de aire acondicionado.
5. Pocos meses después del primer alunizaje, en 1969, un equipo de glaciólogos japoneses hizo un descubrimiento igualmente importante: los primeros 9 meteoritos hallados en la Antártida. Desde entonces, la colección ha crecido hasta los 20.000 ejemplares. Hay dos explicaciones para esta abundancia: que en la superficie helada blanca es más fácil verlos, y que el movimiento perpetuo del hielo los concentra y los agolpa contra las montañas transantárticas, el mejor lugar del mundo para hallar meteoritos.
2. Los primeros turistas en llegar a la Antártida lo hicieron en 1957, cuando un vuelo de Pan American procedente de Christchurch, Nueva Zelanda, aterrizó brevemente en McMurdo Sound.
3. Se estima que, en un momento dado, hay 300.000 icebergs navegando en el océano antártico y rodeando al continente como un cinturón de asteroides blancos.
4. ¿Por qué a los pingüinos no se les congelan las patas en el hielo? Porque de lo contrario hervirían de calor. Sus abrigos y su grasa son tan efectivos que las patas literalmente les sirven de aire acondicionado.
5. Pocos meses después del primer alunizaje, en 1969, un equipo de glaciólogos japoneses hizo un descubrimiento igualmente importante: los primeros 9 meteoritos hallados en la Antártida. Desde entonces, la colección ha crecido hasta los 20.000 ejemplares. Hay dos explicaciones para esta abundancia: que en la superficie helada blanca es más fácil verlos, y que el movimiento perpetuo del hielo los concentra y los agolpa contra las montañas transantárticas, el mejor lugar del mundo para hallar meteoritos.

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